• Ramón

Reciclaje

Hoy toca hablar de un tema muy actual y de moda: El Reciclaje.


Punto SIGRE

Pero no me voy a meter en marrones de cambios climáticos, calentamientos globales, glaciaciones futuras y demás teorías ecologistas varias. Voy a hablar del tema del reciclaje de medicamentos y productos sanitarios.




Así que toca guardar los memes de Greta y tomarse esto un poco en serio.


El tema del reciclaje es extenso. Podría ponerme aquí a desglosar datos, hechos y diagramas para intentar hacer este tema más “didáctico-científico”... pero sinceramente voy a pasar de todo eso y voy a intentar que sea menos “académico” y más “ameno”, aunque manteniendo la seriedad. Porque la realidad es que lo más importante de esto es que se entienda lo básico que es que los medicamentos se traigan a la farmacia para reciclar. Porque tirarlos a la basura normal nunca es una buena idea.

Jarabe para la tos

Cuando se habla de “reciclaje de medicamentos”, nos referimos a aquellas cajas de medicación que hay por casa del año de la polca, que un día nos da por hacer limpieza y encontramos una caja de heroína Bayer de la primera guerra mundial, al lado de un doblón de oro de la época de los reyes católicos y un transistor de la transición. Y eso no se tira al contenedor verde ni al azul ni al rojo ni al amarillo ni al morado con topos rosas. Eso se trae a la farmacia (a la heroína me refiero, el transistor habría que llevarlo al punto limpio y el doblón a un tasador… aunque si me lo queréis regalar, como que no le iba a hacer el feo…).





Pero también están aquellos medicamentos que “sobran” de un tratamiento. Por ejemplo, por un dolor de espalda el médico os receta unos antinflamatorios 3 veces al día durante 4 días, y como en la receta os puso una caja de 40 comprimidos, pues os van a sobrar unos cuantos (si habéis tomado bien el tratamiento, deberían ser unos 28). Pues esa caja incompleta también debería venirse a la farmacia para su reciclaje. Quedarse cajas empezadas en casa para el “porsi” nunca es buena idea, pues usar una medicina “porque si” puede causar más daño que beneficio.


Los bolígrafos de insulina, las jeringuillas de heparina, los inhaladores gastados, etc. Todo “aparato” que haya servido como vehículo para un medicamento también debería traérsenos a la farmacia para su reciclaje. Esto incluye el cartonaje (las cajas y blísteres) de las medicinas una vez vacías, ya que han estado en contacto con los medicamentos y por lo tanto deben ir al mismo sitio que el resto de medicación para reciclar. También las agujas y reactivos de insulina y demás material sanitario que haya estado en contacto con sangre o pueda ser susceptible de causar daño tiene que venir a la farmacia para su reciclado (si bien esta última categoría tiene que venir en una bolsa separada ya que su tratamiento es diferente y hay que meterlo en un contenedor especial llamado de “riesgo biológico”)

¡Me enfado y no respiro!

Y supongo que la pregunta fundamental que os estáis haciendo es “¿Y porqué diablos debo tomarme tantas molestias?” Pues la respuesta es compleja. Podría decir que si no lo hacéis me voy a enfadar mucho y miraros con mala cara. Podría empezar a explicar cómo las medicinas tienen un proceso especial de destrucción para evitar que esos componentes lleguen a la tierra y por lo tanto acaben regresando al ser humano, de cómo la contaminación por medicación afecta a cultivos, a ganadería, a pesca… podría decir muchísimas cosas y dar muchísimos datos y poner tablas y demás… pero sé seguro que si lo hago así, lo único que conseguiré es que dejéis de leer y me mandes a tomar viento (y la verdad es que lo podría llegar a entender)… Además, la cara de cabreo no me queda bien y me cansa demasiado.


Así que en lugar de todo eso, diré que es simplemente por un tema de salud. La vuestra y la de los vuestros. Que no cuesta nada tener las medicinas un su cajoncito, usarlas bien, y cuándo se acaben, meterlas en una bolsita de esas que os he regalado en la farmacia y dejarlas ahí separadas hasta la próxima vez que haya que venir a la farmacia a hacerme una visita y aprovechar el viaje para traérmelas. Que este simple gesto no cuesta nada y es una gran ayuda para todos.



Porfa porfa porfa porfa plisssssssss





Y si ni así funciona, pondré ojitos tiernos, os suelto un “porfaplis” con voz dulce… y a ver si así… (aunque lo más seguro es que entones los traigáis todos sólo para que deje de hacer el ridículo… pero bueno, si de esta forma lo consigo, bien hecho estará)


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